Internet, las redes sociales, los podcasts y la inteligencia artificial han facilitado el acceso a información sobre salud mental, pero también pueden favorecer el autodiagnóstico. Este artículo analiza los riesgos de interpretar experiencias personales a partir de etiquetas generales y propone una alternativa: comprender qué ocurre en la vida particular de cada persona, qué mantiene sus dificultades y hacia dónde quiere avanzar.
Buscar síntomas en internet puede generar alivio momentáneo, pero también aumentar ansiedad, vigilancia y necesidad constante de certeza. La información puede ser útil, aunque el exceso de búsqueda y autodiagnóstico puede generar más confusión y miedo.