La preocupación suele relacionarse con la ansiedad y la rumia con la depresión, pero ambas pueden compartir un proceso psicológico: el pensamiento negativo repetitivo. Comprenderlo permite mirar más allá del contenido de nuestros pensamientos y reconocer cuándo pensar deja de ayudarnos a avanzar.
Sobrepensar no siempre significa que estemos resolviendo un problema. Muchas veces es un intento de encontrar certeza, evitar equivocarnos o reducir la ansiedad. En este artículo exploramos por qué la mente puede quedar atrapada en pensamientos repetitivos, qué dice la psicología sobre este fenómeno y cómo aprender a distinguir cuándo pensar ayuda… y cuándo ya no.