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Ataques de pánico: qué son, por qué ocurren y cómo aprender a atravesarlos

Un ataque de pánico es un episodio de ansiedad intensa que aparece de forma abrupta y que alcanza su punto máximo en pocos minutos.
Un ataque de pánico es un episodio de ansiedad intensa que aparece de forma abrupta y que alcanza su punto máximo en pocos minutos.

Un ataque de pánico puede sentirse como si algo grave estuviera ocurriendo en tu cuerpo.


El corazón late muy rápido. La respiración se vuelve difícil. Aparece mareo, presión en el pecho o sensación de perder el control.


Muchas personas piensan en ese momento:“¿Me está dando un infarto?”“¿Me voy a desmayar?”“¿Estoy perdiendo la cabeza?”


Aunque la experiencia es intensa, un ataque de pánico no es peligroso para el cuerpo. Es una activación muy fuerte del sistema de alarma que todos los seres humanos tenemos.

Comprender lo que ocurre ayuda mucho a disminuir el miedo que suele acompañar estas crisis.


¿Qué es un ataque de pánico?


Un ataque de pánico es un episodio de ansiedad intensa que aparece de forma abrupta y que alcanza su punto máximo en pocos minutos.

Durante ese momento el cuerpo entra en un estado de alerta muy alto, parecido al que ocurriría si estuviéramos frente a un peligro real.


Entre los síntomas más comunes se encuentran:

  • palpitaciones o taquicardia

  • sensación de falta de aire

  • sudoración

  • temblores

  • mareo o inestabilidad

  • sensación de irrealidad

  • miedo a perder el control o a morir


La experiencia puede durar entre 5 y 20 minutos, aunque el malestar emocional puede quedarse un poco más.


Algo importante: el cuerpo no puede mantener esa intensidad indefinidamente. El sistema nervioso termina regulándose.

¿Por qué ocurren los ataques de pánico?


No hay una sola causa.

La investigación actual muestra que los ataques de pánico suelen aparecer por la combinación de varios factores:


Sensibilidad biológica a la ansiedad

Algunas personas tienen un sistema nervioso más reactivo a los cambios corporales.


Historia de estrés o eventos difíciles

Momentos de sobrecarga emocional pueden aumentar la vulnerabilidad.


Interpretación de las sensaciones físicas

Cuando una persona interpreta una sensación corporal como peligrosa (“esto significa que algo grave está pasando”), el miedo aumenta rápidamente.


Aprendizaje previo

Si alguien ha tenido un ataque antes, puede volverse más sensible a cualquier cambio en el cuerpo.


Es decir, el problema no es solo la sensación física, sino cómo se interpreta esa sensación.


El miedo que aparece después


Curiosamente, muchas personas no temen tanto el ataque de pánico en sí.

Lo que aparece después es el miedo a que vuelva a ocurrir.

Este miedo se conoce en psicología como ansiedad anticipatoria.


La persona comienza a vigilar su cuerpo constantemente:


  • ¿late muy rápido mi corazón?

  • ¿me siento mareada?

  • ¿y si esto vuelve a pasar?


Esa vigilancia hace que cualquier sensación normal se perciba como señal de peligro.

El miedo a las sensaciones del cuerpo


En algunos casos se desarrolla algo que en psicología se llama miedo interoceptivo.

Esto significa miedo a las propias sensaciones internas del cuerpo.


Por ejemplo:


  • sentir el corazón acelerado

  • notar cambios en la respiración

  • percibir mareo o calor


Estas sensaciones son normales en muchas situaciones cotidianas —hacer ejercicio, subir escaleras, tomar café— pero cuando se asocian con un ataque de pánico pueden empezar a generar alarma.


La persona no teme tanto al mundo exterior, sino a lo que ocurre dentro de su propio cuerpo.

Creencias comunes sobre los ataques de pánico


Muchas personas llegan a consulta con ideas que aumentan el miedo:


“Me voy a morir.”

Los ataques de pánico no provocan infartos ni daño cardíaco.


“Voy a perder el control.”

Aunque la sensación es intensa, las personas no pierden la razón ni el control.


“Esto significa que estoy volviéndome loca.”

Los ataques de pánico son una respuesta de ansiedad, no un signo de psicosis ni de pérdida de la realidad.


Entender esto no elimina completamente el miedo, pero reduce la interpretación catastrófica.

Qué suele ayudar durante un ataque de pánico


Cuando aparece un ataque de pánico, el objetivo principal no es “hacer que desaparezca inmediatamente”, sino permitir que el sistema nervioso se regule.


Algunas estrategias que suelen ayudar son:


  • recordar que el episodio es pasajero

  • permitir que las sensaciones estén presentes sin luchar contra ellas

  • respirar de forma lenta y regular

  • observar lo que ocurre en el entorno para volver al presente


El ataque suele disminuir cuando el miedo a las sensaciones comienza a bajar.


Lo que generalmente no ayuda


Hay algunas conductas que parecen aliviar momentáneamente, pero que a largo plazo pueden mantener el problema.


Por ejemplo:


  • evitar lugares por miedo a otro ataque

  • vigilar constantemente el cuerpo

  • buscar tranquilidad inmediata cada vez que aparece una sensación

  • intentar eliminar completamente cualquier señal de ansiedad


Estas estrategias reducen el malestar en el momento, pero refuerzan la idea de que las sensaciones son peligrosas.

Terapias que han demostrado ayudar


La investigación en salud mental muestra que algunas intervenciones son especialmente eficaces para el tratamiento del pánico.

Entre ellas destacan:


Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Ayuda a modificar interpretaciones catastróficas y a cambiar la relación con las sensaciones.


Exposición interoceptiva

Consiste en aprender a experimentar sensaciones corporales similares a las del pánico en un contexto seguro, para reducir el miedo a ellas.


Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

Se enfoca en desarrollar mayor flexibilidad psicológica frente a la ansiedad.


En algunos casos, el tratamiento puede incluir apoyo farmacológico indicado por un psiquiatra.


La evidencia científica muestra que los ataques de pánico son altamente tratables.

Una frase importante para recordar


Un ataque de pánico puede ser una experiencia muy intensa, pero no define quién eres ni tu futuro.


Con comprensión, acompañamiento adecuado y aprendizaje emocional, muchas personas logran recuperar tranquilidad y libertad en su vida.


La ansiedad puede ser fuerte, pero no es más fuerte que tu capacidad de aprender a atravesarla.


Bibliografía

Craske, M. G., et al. (2022). Anxiety disorders. Nature Reviews Disease Primers.

Craske, M. G., & Stein, M. B. (2023). Panic disorder. Lancet Psychiatry.

Carpenter, J. K., et al. (2021). Cognitive behavioral therapy for anxiety and panic disorders: A meta-analysis. Clinical Psychology Review.

Craske, M. G. (2021). Panic disorder and agoraphobia. Annual Review of Clinical Psychology.



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