Ansiedad social, cuando estar con otros da miedo
- Psic. Sugey Romo

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura

Qué es la ansiedad social
Hay encuentros que, desde fuera, parecen simples: una reunión, una comida, una conversación breve en el trabajo. Sin embargo, por dentro pueden vivirse como algo mucho más exigente. Antes de que ocurran, la mente se adelanta: imagina lo que podría salir mal, lo que podrías decir, cómo podrías ser vista. Y cuando finalmente pasan, no siempre terminan ahí. Muchas veces continúan en forma de pensamientos que revisan una y otra vez cada gesto, cada palabra, cada silencio.
A esta experiencia se le conoce como ansiedad social. No siempre se presenta de forma evidente. De hecho, muchas personas logran participar, hablar e incluso desempeñarse bien en lo social. Pero el costo interno puede ser alto. Lo que para otros es una interacción más, para ellas puede implicar una tensión constante y un esfuerzo sostenido por hacerlo “bien”.
No es solo timidez
A veces se confunde con timidez, pero no es exactamente lo mismo. La timidez puede ser una forma de ser; la ansiedad social, en cambio, implica miedo, anticipación y un nivel de incomodidad que puede influir en decisiones importantes. No se trata solo de preferir el silencio, sino de sentir que hablar o exponerse puede tener consecuencias negativas: ser juzgada, equivocarse o no estar a la altura.
ser juzgada, equivocarse o no estar a la altura.
Lo que pasa antes, durante y después
Una de las características más claras de la ansiedad social es el ciclo que se forma alrededor de las interacciones. Antes del encuentro, aparece la anticipación: pensamientos sobre lo que podría pasar, dudas sobre cómo actuar y la necesidad de prepararse. Durante la interacción, la atención se vuelve intensa hacia una misma: cómo suena la voz, qué expresión tiene el rostro, si los demás notan el nerviosismo. Después, llega el análisis: revisar lo ocurrido, cuestionar lo que se dijo y tratar de reconstruir cómo fue percibido.
La interacción termina, pero la mente no siempre lo hace.
El miedo al juicio
En esta forma de ansiedad, el foco no está tanto en la situación en sí, sino en la posibilidad de ser evaluada por otros. No necesariamente en lo que hacen, sino en lo que podrían pensar. Esa expectativa puede hacer que incluso situaciones cotidianas —saludar, opinar, convivir— se sientan cargadas de presión.
Con el tiempo, este miedo puede volverse una referencia constante. No siempre es evidente, pero influye en cómo se participa, cuánto se habla o qué tanto se evita.
Las formas de protegerse
Cuando algo resulta incómodo, es natural intentar reducirlo. Muchas personas empiezan a protegerse de distintas maneras: hablar menos, prepararse demasiado, evitar ciertas situaciones o intentar pasar desapercibidas. Estas estrategias tienen lógica. Buscan evitar el malestar.
El problema es que, a largo plazo, pueden mantener la ansiedad. Si cada interacción se vive como algo que hay que controlar o evitar, la posibilidad de descubrir que puede manejarse de otra forma se reduce. Y la idea de que “esto es difícil” se va reforzando.
¿De dónde viene?
No hay una sola causa. La ansiedad social suele construirse a partir de varios elementos: experiencias previas, entornos donde se juzga mucho, momentos de burla o rechazo, exigencias sobre cómo “debería” ser una en lo social. También influyen los aprendizajes sobre el error, la exposición y la forma de relacionarse con los demás.
En muchos casos, la ansiedad no es irracional. Es una respuesta que, en algún momento, tuvo sentido.
¿Se puede trabajar?
Sí. La ansiedad social es tratable y la psicoterapia ha mostrado ser efectiva. El objetivo no es dejar de sentir nervios por completo ni convertirse en alguien distinto, sino cambiar la relación con esa experiencia. Poco a poco, el proceso implica exponerse de manera gradual, reducir la autoobservación constante y aprender a tolerar mejor la incomodidad.
No se trata de eliminar la ansiedad, sino de que deje de marcar el límite de lo que puedes hacer.
Para cerrar
Cuando estar con otros se vuelve desgastante, no siempre es evidente desde fuera. Muchas veces se sostiene en silencio. Pero reconocerlo ya es un paso importante. No para etiquetarse, sino para entender qué está pasando y abrir la posibilidad de vivir lo social de una forma distinta.
Referencias
American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders
World Health Organization. (2022). ICD-11: International Classification of Diseases
Leichsenring, F., et al. (2022). Social anxiety disorder. The Lancet Psychiatry




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