top of page

La ansiedad de vivir contradicciones: Cuando quiero y no quiero al mismo tiempo.

Ansiedad y contradicciones


¿Qué me contradigo?

Sí, me contradigo. Y ¿qué?

(Yo soy inmenso…

y contengo multitudes.)

— Walt Whitman


Hay momentos en la vida en los que no sabemos qué hacer. No porque nos falte información o porque no hayamos pensado suficiente. A veces ocurre algo más incómodo:


una parte de nosotras quiere una cosa y otra parte quiere algo distinto.

Queremos cambiar de trabajo, pero también conservar la seguridad que tenemos. Deseamos terminar una relación, pero seguimos sintiendo cariño por esa persona. Anhelamos independencia, aunque también nos gustaría que alguien nos cuidara. Extrañamos algo que sabemos que ya no nos hace bien.

Queremos avanzar, pero todavía no estamos listas para soltar.


Y entonces aparece una sensación difícil de describir. Una especie de tensión interna. Como si estuviéramos atrapadas entre dos caminos que tiran en direcciones opuestas.


Muchas veces llamamos a eso confusión.


Sin embargo, quizá no siempre se trate de confusión.

Quizá se trate de algo mucho más humano: la contradicción.


Vivimos en una cultura que exige definiciones

Las contradicciones no suelen tener buena reputación. Desde pequeñas aprendemos que deberíamos ser coherentes, consistentes y claras. Que si queremos algo de verdad, deberíamos estar completamente seguras. Que si amamos, no deberíamos dudar. Que si decidimos irnos, no deberíamos extrañar. Que si elegimos un camino, no deberíamos mirar hacia atrás.


Las redes sociales tampoco ayudan demasiado. Con frecuencia presentan versiones simplificadas de la experiencia humana. Hay que estar a favor o en contra. Hay que elegir un bando. Hay que saber exactamente quién se es y qué se quiere.


Pero la vida real rara vez funciona de esa manera.


Las personas solemos estar hechas de deseos, valores, necesidades y experiencias que no siempre apuntan en la misma dirección. Y cuando intentamos obligarnos a sentir una sola cosa, muchas veces terminamos peleando contra partes legítimas de nuestra propia experiencia.


La ansiedad de no saber qué posición tomar

Una de las razones por las que las contradicciones generan tanta ansiedad es que nos colocan frente a algo que la mente suele detestar: la falta de claridad.


Nos gustaría llegar rápidamente a una conclusión. Saber qué sentimos. Tomar una decisión. Resolver el asunto.


Sin embargo, algunas etapas de la vida no funcionan así.


Hay procesos en los que todavía no estamos listas para decidir. No porque seamos débiles o indecisas, sino porque algo importante sigue intentando ser comprendido.


En esos momentos es frecuente que aparezcan conductas como analizar excesivamente, pedir opiniones una y otra vez, repasar conversaciones, imaginar escenarios futuros o intentar encontrar una respuesta definitiva que elimine toda duda.


La ansiedad suele prometer que, si pensamos lo suficiente, encontraremos una certeza absoluta.

Pero muchas veces lo único que encontramos es agotamiento.


Algunas contradicciones necesitan ser escuchadas

Existe una tendencia muy humana a querer expulsar rápidamente aquello que nos incomoda.


Queremos decidir cuál de nuestras voces tiene razón. Queremos elegir una emoción y descartar la otra. Queremos quedarnos con la versión de nosotras mismas que parece más lógica, más fuerte o más aceptable.


Sin embargo, algunas contradicciones contienen información valiosa.


La parte que quiere quedarse quizá habla de amor, historia compartida o necesidad de estabilidad.


La parte que quiere irse quizá habla de dignidad, crecimiento o cansancio.

La parte que desea independencia puede estar hablando de autonomía.

La parte que desea compañía puede estar hablando de afecto.


No siempre se trata de descubrir cuál es la correcta. A veces se trata primero de comprender qué intenta decir cada una.


Lo humano es más complejo de lo que nos gustaría

En las últimas décadas, diferentes corrientes de la psicología, la filosofía y las ciencias humanas han insistido en una idea parecida: las personas somos más complejas de lo que permiten las categorías simples.


El pensador francés Edgar Morin hablaba de la necesidad de aprender a pensar la complejidad. No para complicar innecesariamente las cosas, sino para reconocer que la realidad humana rara vez cabe en explicaciones lineales.


Algo similar ocurre con nuestras emociones.


Podemos sentir amor y enojo hacia la misma persona.

Podemos sentir gratitud y resentimiento por una experiencia.

Podemos tener miedo y deseo al mismo tiempo.

Podemos estar listas y no estar listas.


Lejos de ser una señal de incoherencia, estas experiencias suelen reflejar la riqueza y complejidad de la vida psicológica.


La claridad a veces llega después

Quizá una de las ideas más difíciles de aceptar es que no toda contradicción se resuelve de inmediato.


Algunas necesitan tiempo.

Necesitan experiencia.

Necesitan conversaciones.

Necesitan pérdidas.

Necesitan ensayos y errores.


La claridad que buscamos desesperadamente hoy puede ser el resultado de un proceso que todavía está ocurriendo.


Y eso no siempre es cómodo.

Pero tampoco significa que algo esté mal.


Para cerrar

Tal vez una de las formas más amables de relacionarnos con nosotras mismas sea reconocer que no siempre estamos obligadas a tener respuestas inmediatas.

Hay momentos en los que la tarea no consiste en elegir rápidamente una parte de nuestra historia y silenciar la otra.


La tarea consiste en permanecer un poco más con la pregunta.

Escuchar lo que cada voz intenta decir.


Aceptar que podemos sentir cosas aparentemente opuestas.

Y recordar que la contradicción no siempre es una señal de que estamos perdidas.


A veces es simplemente la forma en que la complejidad humana se manifiesta mientras seguimos intentando comprender quiénes somos y hacia dónde queremos ir.


Referencias

  • Morin, E. (2021). Lecciones de un siglo de vida.

  • Hayes, S. C. (2022). A Liberated Mind.

  • World Health Organization. (2022). World Mental Health Report.

  • American Psychological Association (2023). Investigaciones sobre ambivalencia, toma de decisiones y bienestar psicológico.

  • Kashdan, T. B., & Rottenberg, J. (2021). Psychological flexibility as a fundamental aspect of health. Clinical Psychology Review.

Comentarios


bottom of page