La incertidumbre: eso que la ansiedad intenta eliminar
- Psic. Sugey Romo

- hace 1 día
- 4 min de lectura

Hay preguntas que acompañan gran parte de la vida adulta.
¿Tomé la decisión correcta?
¿Y si las cosas no salen como espero?
¿Y si me equivoco?
¿Y si algo cambia?
Aunque cada persona las formule de manera distinta, todas apuntan hacia el mismo lugar: la incertidumbre.
La mayoría de nosotros preferiría vivir con respuestas claras. Nos gusta saber qué ocurrirá, tener cierta seguridad sobre el futuro y sentir que podemos anticipar los acontecimientos importantes de nuestra vida. Sin embargo, la experiencia humana rara vez funciona así. Las relaciones cambian, los proyectos se transforman, la salud fluctúa, las personas llegan y se van, y muchas de las decisiones más importantes se toman sin contar con toda la información.
Por eso, cuando hablamos de ansiedad, tarde o temprano terminamos hablando también de incertidumbre.
La incertidumbre no es un problema moderno
A veces pensamos que la incertidumbre es algo que aparece cuando las cosas van mal. Como si fuera una señal de que todavía no hemos encontrado la respuesta correcta o de que necesitamos prepararnos más.
Sin embargo, la incertidumbre no es una falla de la vida. Es una de sus características más constantes.
Nadie sabe con certeza cómo será su futuro dentro de diez años. Nadie puede garantizar que una relación durará para siempre, que un proyecto tendrá éxito o que jamás recibirá una mala noticia. Incluso las personas que parecen tenerlo todo bajo control conviven diariamente con múltiples aspectos de la vida que simplemente no pueden predecir.
Desde una perspectiva evolutiva, esto ayuda a entender algo importante. El cerebro humano no fue diseñado para sentirse cómodo con lo desconocido. Durante miles de años, anticipar peligros aumentó las probabilidades de supervivencia. Detectar señales de amenaza antes que otros podía marcar una diferencia importante.
El problema es que ese mismo sistema sigue funcionando hoy, incluso cuando la mayoría de las amenazas ya no son depredadores o peligros inmediatos. Ahora muchas veces reaccionamos ante posibilidades, escenarios imaginados o futuros que aún no existen.
Cuando la ansiedad busca respuestas imposibles
Las personas con ansiedad suelen describir algo parecido: una sensación persistente de que necesitan resolver una duda antes de poder sentirse tranquilas.
A veces la duda gira en torno a la salud. Otras veces tiene que ver con una relación, una decisión laboral o el futuro económico. El tema cambia, pero la lógica suele ser similar: la sensación de que la tranquilidad llegará cuando finalmente exista una respuesta definitiva.
Por eso aparecen conductas tan comunes como revisar una conversación varias veces, buscar síntomas en internet, pedir constantemente la opinión de otras personas o analizar una decisión durante horas. En el momento parecen estrategias razonables. Y, de hecho, suelen generar algo de alivio.
Pero ese alivio rara vez dura mucho.
La mente encuentra una nueva posibilidad, una nueva duda o una nueva excepción. Entonces el ciclo vuelve a comenzar.
Lo que muchas veces no vemos es que el problema ya no es la pregunta inicial. El problema es la necesidad de eliminar completamente la incertidumbre, algo que ninguna persona puede lograr.
La ilusión del control
Una de las promesas más seductoras de la ansiedad es hacernos creer que, si pensamos suficiente, podremos controlar el futuro.
Pensamos escenarios. Ensayamos conversaciones. Imaginamos soluciones. Revisamos detalles una y otra vez. Todo esto puede dar la sensación de que estamos haciendo algo
útil.
Y hasta cierto punto lo estamos. Reflexionar, planear y prevenir son habilidades importantes.
La dificultad aparece cuando cruzamos una línea sutil: cuando dejamos de prepararnos para empezar a intentar controlar lo incontrolable.
Es ahí donde muchas personas terminan agotadas. No necesariamente por los problemas reales que enfrentan, sino por el esfuerzo constante de intentar anticipar todos los problemas posibles.
La vida se vuelve una especie de vigilancia permanente.
La parte difícil de aceptar
Quizá una de las ideas más incómodas para la ansiedad es esta: nunca tendremos todas las respuestas.
No sabremos con certeza absoluta si una decisión es perfecta. No podremos eliminar por completo el riesgo de sufrir. No existe una forma de garantizar que nada doloroso ocurrirá en el futuro.
Y aunque esto puede generar miedo al principio, también contiene algo liberador.
Porque significa que la tarea no consiste en alcanzar una seguridad imposible.
La tarea consiste en desarrollar recursos para vivir incluso cuando no la tenemos.
De hecho, gran parte de la madurez emocional parece relacionarse menos con encontrar certezas absolutas y más con aprender a seguir avanzando en su ausencia.
Lo que la terapia puede aportar
La terapia no elimina la incertidumbre. Ningún enfoque serio puede hacerlo porque la incertidumbre forma parte de la condición humana.
Lo que sí puede hacer es ayudar a cambiar la relación que tenemos con ella.
Muchas veces el trabajo terapéutico consiste en observar cómo intentamos controlar lo que no puede controlarse, reconocer los costos de esa lucha constante y desarrollar formas más flexibles de responder.
No porque la incertidumbre desaparezca, sino porque dejamos de organizar toda nuestra vida alrededor de evitarla.
Poco a poco, la pregunta deja de ser "¿cómo elimino la incertidumbre?" y empieza a transformarse en algo más útil:
"¿Cómo quiero vivir mientras la incertidumbre sigue existiendo?"
Para cerrar
Quizá la ansiedad no siempre intenta resolver problemas reales. A veces intenta resolver una condición inevitable de la vida: el hecho de que no podemos saberlo todo.
Y aunque la incertidumbre seguirá acompañándonos, eso no significa que estemos condenados a vivir con miedo.
Tal vez una vida más tranquila no dependa de obtener todas las respuestas, sino de descubrir que somos capaces de seguir adelante incluso cuando algunas preguntas permanecen abiertas.
Referencias
Carleton, R. N. (2021). Fear of the unknown: One fear to rule them all? Journal of Anxiety Disorders.
World Health Organization. (2022). World Mental Health Report.
American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders.
Dugas, M. J., & Robichaud, M. (2022). Cognitive-Behavioral Treatment for Generalized Anxiety Disorder.
Pérez Álvarez, M. (2021). La vida real en tiempos de la felicidad.




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