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Pensamientos que asustan: ¿por qué pienso cosas que no quiero pensar?

Pensamientos intrusivos, y ansiedad

Pensamientos intrusivos y ansiedad


Estás manejando y, por un instante, aparece una imagen de perder el control del auto. Cargas a tu bebé y surge un pensamiento que te horroriza: «¿y si se me cae?». Estás en una relación que quieres y, sin venir a cuento, aparece: «¿y si en realidad ya no lo amo?».


No estabas intentando pensar en ello. El pensamiento simplemente apareció.

A veces dura apenas unos segundos y desaparece. Otras veces ocurre algo diferente: nos asusta haberlo pensado. Entonces comenzamos a preguntarnos: ¿por qué se me ocurrió esto?, ¿qué dice de mí?, ¿y si significa que en el fondo quiero hacerlo?


Es ahí donde un pensamiento inesperado puede empezar a ocupar mucho más espacio del que tuvo originalmente.


Nuestra mente también produce pensamientos que no elegimos

Los pensamientos intrusivos son pensamientos, imágenes, recuerdos o impulsos mentales que aparecen involuntariamente y que podemos experimentar como desagradables, extraños o contrarios a lo que queremos. Pueden tener contenidos agresivos, sexuales, religiosos, relacionados con enfermedades, accidentes, relaciones o pérdida de control.


Y no son exclusivos de las personas con un trastorno psicológico. La investigación ha encontrado pensamientos de contenido similar tanto en población clínica como no clínica.


Esto es importante porque tener un pensamiento extraño o desagradable no permite, por sí solo, concluir que exista un problema psicológico.


Pensar algo no significa desearlo

Uno de los aspectos más desconcertantes de los pensamientos intrusivos es precisamente su contenido. Podemos pensar cosas que contradicen profundamente nuestros valores, nuestros deseos o la manera en que queremos comportarnos.


Una madre puede experimentar una imagen en la que accidentalmente lastima a su hijo y sentirse horrorizada. Una persona religiosa puede tener inesperadamente un pensamiento que considera blasfemo. Alguien puede imaginar un accidente mientras conduce.


El hecho de que una imagen aparezca en nuestra mente no demuestra una intención de realizarla.

Nuestra mente genera constantemente recuerdos, asociaciones, posibilidades e imágenes. Algunas nos agradan y otras no. El pensamiento no necesita nuestro permiso para aparecer.


Por eso conviene tener cuidado con frases populares como «somos lo que pensamos» o «tus pensamientos crean tu realidad». En determinadas circunstancias pueden resultar especialmente angustiosas: si interpretamos cada pensamiento como una revelación sobre quiénes somos, cualquier contenido desagradable puede convertirse en algo que necesitamos explicar.


Entonces, ¿por qué algunos pensamientos se quedan?

Imaginemos que dos personas tienen mientras conducen exactamente el mismo pensamiento:


«¿Y si giro el volante y provoco un accidente?»


Una siente un breve sobresalto, piensa «qué cosa tan horrible se me ocurrió» y continúa conduciendo.


La otra se pregunta: «¿Por qué pensé eso? ¿Y si significa que podría perder el control?»


Empieza entonces a observar sus pensamientos mientras conduce. Quizá comprueba repetidamente que realmente no quiere hacerlo, busca en internet qué significa tener ese tipo de ideas o pregunta a alguien de confianza si cree que podría hacer algo semejante.


El pensamiento inicial puede haber sido muy parecido. Lo que ocurrió después fue diferente.


La investigación sobre las intrusiones relacionadas con el TOC ha encontrado precisamente que características como la importancia atribuida al pensamiento, el malestar que provoca y las respuestas posteriores ayudan a distinguir las intrusiones que se convierten en un problema clínicamente significativo.


Cuando empezamos a vigilar nuestra propia mente

Si un pensamiento nos parece peligroso, tiene sentido que intentemos asegurarnos de que no vuelva.


Podemos tratar de expulsarlo, analizarlo, sustituirlo por otro, comprobar qué sentimos cuando aparece, evitar aquello que lo provoca o buscar tranquilidad preguntando: «¿tú crees que yo sería capaz de hacer algo así?»


Estas respuestas pueden proporcionar alivio momentáneo. Sin embargo, también pueden hacer que el pensamiento adquiera cada vez mayor importancia.


Poco a poco dejamos de tener simplemente un pensamiento desagradable y comenzamos a tener un problema con la presencia de ese pensamiento.


Esto también explica por qué decirle a alguien «simplemente no pienses en eso» suele ser una respuesta insuficiente. El control de los pensamientos es un fenómeno más complejo de lo que durante años se ha supuesto; de hecho, una revisión reciente señala que la evidencia sobre la supresión deliberada es más matizada y dependiente del contexto de lo que sugiere la conocida idea de que intentar no pensar algo siempre hará que vuelva con más fuerza.


No todos los pensamientos necesitan una explicación

Quizá una de las habilidades más difíciles sea permitir que algunos pensamientos sean solamente eso: acontecimientos que nuestra mente produjo.


Podemos notar:


«Acabo de tener un pensamiento que me asustó».


Sin tener que añadir inmediatamente:

«¿Qué significa?»


No se trata de convencernos de que el pensamiento es bueno ni de obligarnos a sentirnos tranquilas. Tampoco de comprobar una y otra vez que jamás haríamos aquello que apareció en nuestra cabeza.


Se trata de empezar a distinguir entre tener un pensamiento y actuar de acuerdo con él.

Nuestra conducta, nuestras decisiones y la manera en que elegimos relacionarnos con otras personas dicen mucho más acerca de nosotras que cada una de las ideas involuntarias que atraviesan nuestra mente.


¿Cuándo conviene buscar ayuda?

Tener ocasionalmente un pensamiento intrusivo no significa tener TOC. Sin embargo, cuando estas ideas aparecen persistentemente, producen un malestar considerable o comienzan a acompañarse de conductas destinadas a neutralizarlas —comprobar, repetir, evitar, pedir tranquilidad o realizar determinados rituales mentales o conductuales— puede ser conveniente realizar una valoración profesional. Las obsesiones y compulsiones que generan malestar significativo e interfieren con la vida cotidiana son características centrales del TOC.


También merece atención cuando una persona empieza a organizar su vida alrededor de evitar aquello que despierta sus pensamientos. Por ejemplo, dejar de conducir, evitar estar sola con alguien querido o alejarse de objetos o situaciones por temor a lo que podría pensar.


En esos casos, el objetivo de la psicoterapia no consiste simplemente en demostrar una y otra vez que el pensamiento «no significa nada». Puede ayudar a cambiar la manera en que la persona responde a esos pensamientos y a recuperar actividades que el miedo había empezado a limitar.


Para recordar

Nuestra mente no produce únicamente pensamientos que hemos elegido, que nos gustan o con los que estamos de acuerdo. También puede generar imágenes extrañas, posibilidades improbables y contenidos que contradicen precisamente aquello que más valoramos.


Que un pensamiento aparezca no lo convierte en una intención, una predicción ni una definición de quién eres.


A veces, el cambio comienza no cuando conseguimos controlar perfectamente lo que aparece en nuestra mente, sino cuando dejamos de considerar que cada pensamiento necesita ser explicado, comprobado o resuelto.


Referencias

  • Audet, J. S., et al. (2023). What makes an obsession? A systematic review and meta-analysis on the specific characteristics of intrusive cognitions in OCD in comparison with other clinical and non-clinical populations. Clinical Psychology & Psychotherapy.

  • Windsor, N. A., Li, S. H., Joubert, A., Upton, E., Moulds, M., & Newby, J. M. (2024). Intrusive thoughts and images in health anxiety: Rates, characteristics, and responses. Clinical Psychology & Psychotherapy, 31(6), e70017.

  • Niczyporuk, A. (2026). The effectiveness and adaptiveness of suppressing unwanted thoughts. Psychonomic Bulletin & Review, 33, Article 5.

  • Semenya, A. M., & Bhatnagar, P. (2024). Diagnosis and management of obsessive-compulsive disorder in the primary care setting. American Family Physician, 110(4), 385–392.

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Psicóloga especializada en ansiedad en mujeres · León, Guanajuato, México · Atención en línea

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